| Los defensores de los derechos de los animales creen que reglas éticas fijas ponen límites a nuestro trato hacia los animales: hay ciertas cosas que no estamos autorizados a hacer a los animales cualquiera que sean las circunstancias. Esta idea de una prohibición no-negociable, es lo que la gente quiere decir cuando hablan de “derechos de los animales”.
Una cosa es decir que los animales tienen derechos y otra decir cuáles son esos derechos. Esto significa que el argumento de los derechos de los animales se presenta en formas más o menos radicales.
Los más radicales defensores de los derechos de los animales defienden que los animales tienen derechos iguales a los derechos humanos. Obviamente, este punto de vista excluye los derechos únicamente humanos como el derecho a la libertad de expresión. No obstante, incluye el derecho a no ser asesinado en beneficio humano (excepto en defensa propia).
En el otro extremo la reclamación puede ser que los animales tienen derecho a ser tratados “con respeto” o “humanamente”: aproximadamente hablando, nosotros debemos no hacer daño evitable a los animales. Los defensores más débiles de esta teoría no necesitan descartar la cría de ganado y el sacrificio de animales.
Hay un fuerte contraste frente al utilitarismo, pues los utilitaristas creen que, para maximizar el bienestar o la felicidad, puede ser moralmente aceptable violar lo que los defensores de los animales llaman “derechos”.
Ejemplos de frases típicas hechas basándose en este argumento son:
“Los animales no son nuestros esclavos”.
“Los animales tienen valor inherente, y deben ser tratados con respeto”.
“Los experimentos con animales son inaceptables, a pesar de los posibles beneficios que impliquen”.
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